miércoles, 3 de febrero de 2010

El niño que decidio NACER...

El niño estaba sentado en su isla. Miraba el mundo y reflexionaba.

Vio las guerras. Y se dijo que habría que pintar de colores los uniformes de los soldados, y de sus cañones y fusiles hacer ramas para los pájaros y flautas para los pastores.

El niño vio el hambre. Y se dijo que habría que atrapar las nubes con un lazo y hacerlas llover sobre los desiertos. Y habría que llenar los cauces de los ríos de agua y de leche.

El niño vio la miseria. Y se dijo que habría que aprender a sumar, a restar y multiplicar y después a dividir. Habría que aprender a compartir el dinero, el pan, el aire y la tierra...

El niño vio el mar. Y se dijo que habría que limpiarlo. Y después sentarse frente a él, solo para SOÑAR.

El niño vio los bosques. Y se dijo que sería bueno pasear, aventurarse en ellos y escribir historias en las que perderse y después tumbarse sobre la hierba a escucharlas.

El niño vio las lágrimas. Y se dijo que habría que aprender a abrazarse, a no tener miedo de los besos. Habría que aprender a decir te quiero, aún sin haberlo escuchado jamás.

El niño levantó la cabeza. Vio la luna, con una bandera plantada en su frente. Y se dijo que habría que arrancársela y después pedirle perdón.

El niño miró el mundo por última vez desde su isla. Y entonces, decidió NACER...


Este pequeño cuento es uno de mis preferidos... Me doy cuenta de lo maravilloso que es el mundo... y que la mayoría de las veces yo miro el mundo desde mi isla... Aun no me senté frente al mar para soñar... no me pare a escuchar la hierba... aun no aprendí a decir te quiero, palabra demasiado grande y que tantas veces utilice llevada por una simple rutina, sin nacer del corazón... Aun no pedi todo el perdon que debo... Aun no decidí NACER... aunque quiera, no me atrevo a nacer... pero habra que nacer nuevamente

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