domingo, 28 de febrero de 2010

traicioneras las palabras,
traicioneras tus palabras,
yo misma guarde para mi,
alentando la esperanza,
mi esperanza...

Cierto era cuando decias
que ya no sabias ni lo que tenias.
que todo se habia esfumado...
cierto es que nunca has sabido
ni sabras lo que posees...
siempre cegada en la oscuridad...
sin nisiquiera querer dejar traspasar
un poco de luz que siempre la has anhelado...

Destinada a la soledad estas...
destinada al sufrimiento estas...
destinada a estar sin la luna estaras...

hablas del amor
y nisiquiera sabes lo que es...

miércoles, 3 de febrero de 2010

El niño que decidio NACER...

El niño estaba sentado en su isla. Miraba el mundo y reflexionaba.

Vio las guerras. Y se dijo que habría que pintar de colores los uniformes de los soldados, y de sus cañones y fusiles hacer ramas para los pájaros y flautas para los pastores.

El niño vio el hambre. Y se dijo que habría que atrapar las nubes con un lazo y hacerlas llover sobre los desiertos. Y habría que llenar los cauces de los ríos de agua y de leche.

El niño vio la miseria. Y se dijo que habría que aprender a sumar, a restar y multiplicar y después a dividir. Habría que aprender a compartir el dinero, el pan, el aire y la tierra...

El niño vio el mar. Y se dijo que habría que limpiarlo. Y después sentarse frente a él, solo para SOÑAR.

El niño vio los bosques. Y se dijo que sería bueno pasear, aventurarse en ellos y escribir historias en las que perderse y después tumbarse sobre la hierba a escucharlas.

El niño vio las lágrimas. Y se dijo que habría que aprender a abrazarse, a no tener miedo de los besos. Habría que aprender a decir te quiero, aún sin haberlo escuchado jamás.

El niño levantó la cabeza. Vio la luna, con una bandera plantada en su frente. Y se dijo que habría que arrancársela y después pedirle perdón.

El niño miró el mundo por última vez desde su isla. Y entonces, decidió NACER...


Este pequeño cuento es uno de mis preferidos... Me doy cuenta de lo maravilloso que es el mundo... y que la mayoría de las veces yo miro el mundo desde mi isla... Aun no me senté frente al mar para soñar... no me pare a escuchar la hierba... aun no aprendí a decir te quiero, palabra demasiado grande y que tantas veces utilice llevada por una simple rutina, sin nacer del corazón... Aun no pedi todo el perdon que debo... Aun no decidí NACER... aunque quiera, no me atrevo a nacer... pero habra que nacer nuevamente